Educación Inclusiva: Cambio de Paradigma.

Carta Educación Inclusiva: Cambio de Paradigma

Grupos vulnerables

Ante la tendencia de la globalización en el mundo actual, y los cambios vertiginosos que se suceden a diario, en los diferentes ámbitos de la vida, cada vez más grupos de personas están quedando fuera de las posibilidades de acceso a una educación que les permita afrontar apropiadamente esos cambios, en lo económico, lo político, social, tecnológico, educativo, etc.

México y sus estados, ciudades y pueblos, no son la excepción a éste fenómeno. Existen grupos de personas que corren mayor riesgo, y son conocidos como grupos vulnerables, concepto que, “se aplica a aquellos sectores o grupos de la población que por su condición de edad, sexo, estado civil y origen étnico se encuentran en condición de riesgo que les impide incorporarse al desarrollo y acceder a mejores condiciones de bienestar”[1].

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos considera que “incluye a las mujeres violentadas, refugiados, personas con VIH/SIDA, personas con preferencia sexual distinta a  la heterosexual, personas con alguna enfermedad mental, personas con discapacidad, migrantes, jornaleros agrícolas, desplazados internos y adultos mayores”[2].

En el campo de acción de la educación básica podemos citar entre ellos a niños y jóvenes que viven o padecen situación de calle, migración, pobreza extrema, enfermedades graves, adicciones, discapacidades, etc.

Enfatizando en la educación, y como principal objetivo del cual nos ocupamos en este Blog, la inclusión de niños y niñas con necesidades educativas especiales asociados a discapacidad, aptitudes sobresalientes y talentos, representa una pequeña parte dentro de esos grupos en situación de vulnerabilidad.

Tratar de resolver el problema de la inclusión de todos los grupos vulnerables desde un sólo enfoque, el educativo, sería inconsistente y de una naturaleza titánica, pues los orígenes de ésta problemática se hayan enraizados en diferentes factores:

El problema que representa la vulnerabilidad es que entre sus orígenes y manifestaciones lleva implícita la práctica de conductas y actitudes discriminatorias que llevan necesariamente al ejercicio desigual de los derechos de aquellos que se encuentran afligidos por dicha condición: El concepto vulnerabilidad no se limita a la no satisfacción de las necesidades materiales. Incluye asimismo las conductas discriminatorias que atentan contra la dignidad de las personas o de los grupos sociales.

Desde este punto de vista, resulta necesario considerar que la vulnerabilidad no sólo se refiere a aquellos aspectos de índole económico, sino que es necesario verlo desde un enfoque sistémico, esto es, aquello que involucra como condición de la vulnerabilidad aspectos que podemos enmarcar dentro de las áreas de lo social y lo político en lo general, y todo esto se encuentra determinado tanto por los valores de la sociedad que determina los estados de vulnerabilidad, como por la propia estructura y funcionamiento del Estado y sus instituciones”[3].

Lo anterior implica que la solución a las necesidades de inclusión de los grupos vulnerables, se halla más allá de sólo el campo educativo, sin embargo, desde dentro del mismo, podemos y debemos sentar las bases para la inclusión de estos grupos, así como para la formación de una sociedad inclusiva, que aliente en forma permanente, la atención e inclusión de la diversidad de la población, independientemente de si están en condición de vulnerabilidad o no.

Desde este punto de vista, consideramos que la Educación Inclusiva es la base para la formación de una sociedad inclusiva, y la Educación Básica, junto con todos los actores sociales relacionados con éste nivel educativo (Educación Especial, autoridades, instituciones, padres de familia, etc.), tienen/tenemos un papel importante que cumplir al respecto.

Como USAER Preescolar, priorizamos la inclusión de niños y niñas con necesidades educativas especiales asociados o no a discapacidad, aptitudes sobresalientes y talentos, sin embargo, también abrimos nuestra participación, en acciones que favorezcan la inclusión de otros grupos o individuos, en situaciones de riesgo, en un trabajo conjunto con las escuelas regulares.

Niños, niñas y  jóvenes con discapacidad, y fundamentos de la Educación Inclusiva.

Con respecto a los niños y jóvenes que presentan una discapacidad, actualmente en México, en el marco de la RIEB, y al amparo de las leyes vigentes, planes y programas que apoyan el derecho de estos niños y jóvenes a la educación regular:

– Artículo 1º y 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,

– Artículo 41 de la Ley General de Educación,

– Artículo 12 de la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad;

– Programa de Fortalecimiento de la Educación Especial y de la Integración Educativa (PFEEIE).

– Programa escuelas de Calidad (Guía para facilitar la inclusión de alumnos y alumnas con discapacidad en escuelas que participan en el PEC).

– Principio pedagógico: Favorecer la Inclusión para atender a la Diversidad (Plan de Estudios 2011).

– Bases para el trabajo en Preescolar: Diversidad y equidad (Programa de estudio 2011, guía para la Educadora), y otras que no alcanzo a mencionar en éste artículo, todas las cuales, de una manera u otra, están haciendo énfasis en la Educación Inclusiva, lo cual vendría en teoría, a acabar con prácticas discriminatorias en la educación, sobre todo hacia aquellos niños y niñas que presentan necesidades educativas especiales, asociados o no a Discapacidad, que frecuentemente han sido excluidos de sus contextos regulares en aras de una ‘atención especializada’, entre ellos, los más rechazados han sido los niños y niñas que presentan una discapacidad.

Ante éste panorama, quienes fomenten estas prácticas, estarían actuando en contra del enfoque actual de la Educación Inclusiva.

Lo anterior también implica, que la escuela regular está obligada a buscar el apoyo, establecer enlaces con los servicios especializados para favorecer la atención de los menores con necesidades educativas especiales, y evitar excluirlos o rechazarlos.

Los servicios de Educación Especial (USAER CAM, CRIE), están obligados por ley, a brindar asesoramiento a docentes y padres de familia en la atención de niños y niñas con necesidades educativas especiales, asociados o no a discapacidad, y a fomentar su inclusión a las escuelas regulares.

Hasta este momento parecería que ya se tiene todo solucionado y que gradualmente se irían logrando la inclusión de todos los grupos minoritarios, sin embargo, sabemos que esto no es así, en parte y quizá la razón fundamental para que ello no ocurra, tiene que ver con las personas, no solamente con las leyes, decretos y recursos materiales. Lograr la inclusión, no solo de las personas con discapacidad, sino de una amplia gama de la diversidad funcional de los seres humanos, es un asunto de toma de conciencia, de solidaridad, de querer hacerlo, de convicción, de respeto a los derechos de estas personas. No habrá política que obligue a aceptar, entender, atender y armonizar las diferencias. No habrán gobiernos o recursos suficientes que garanticen las adaptaciones necesarias para ello…

Recordemos por caso, que la lucha histórica de la Integración Educativa, no provino de los gobiernos, no provino de la Secretaría de Educación o de Departamento alguno, fue a raíz de las luchas que estas minorías de los sectores sociales realizaron, en demanda para su justa atención… Sólo entonces, es que los Gobiernos y las Secretarías, voltearon a atender el asunto.

La Inclusión, de los grupos vulnerables, en los diferentes niveles de la educación, se conseguirá no solamente, cuando el gobierno o las autoridades decreten algo al respecto, sino que lo haremos realidad, los profesionales, los ciudadanos y la sociedad en general, cuando tomemos conciencia de que es el modelo de educación que se imparte, lo que puede permitir o no, su inclusión, y en este caso, actualmente es el de la Educación Inclusiva.

La Educación Inclusiva busca el logro de los propósitos educativos para Todos los alumnos, con Calidad y Equidad y sienta las bases para la formación de una sociedad inclusiva.

Tomar conciencia de ello, nos lleva a tener que redefinir cuál es nuestro rol, y el de cada uno de los actores educativos, institucionales y sociales, en la educación inclusiva, y demandar el justo cumplimiento de cada uno, en las funciones que les sean atribuibles, en cualquier ámbito, en cualquier nivel.

El papel de la Educación Especial

La Educación Inclusiva, es un término mucho más amplio que la Integración Educativa, modelo bajo el cual ha estado trabajando la Educación Especial, como consecuencia del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, la reforma al Artículo 3o constitucional y la promulgación de la Ley General de Educación, específicamente en lo referente a los Artículos 39 y 41, desde el año de 1993.

A la fecha se busca transitar del modelo de Integración Educativa (terapéutico-asistencialista) al enfoque de la Educación Inclusiva, pero la tarea, ya no es competencia únicamente de la Educación Especial, la tarea representa un reto conjunto, a través de la unión de las fortalezas y el trabajo colaborativo, de la Educación Especial, la Educación Regular, autoridades educativas, padres de familia y sociedad.

El papel de la Educación Especial, ante el reto de la Educación Inclusiva, consiste en colaborar, trabajar en equipo, en red, con los padres de familia y con otros agentes o instancias educativas. Su rol se centraría principalmente en el asesoramiento para la generación de escuelas inclusivas, prioritariamente, de acuerdo a la política actual, enfocado a niños y niñas que presentan necesidades educativas especiales asociados o no a discapacidad, aptitudes sobresalientes y talentos.  Ello demanda entre otros factores: el apoyo para la determinación de las necesidades de accesibilidad, adaptación de materiales, metodología,  evaluación y diseño de situaciones didácticas inclusivas, entre otros,  a favor de niños y niñas con las características anteriormente mencionadas, sin embargo,  ello no limita su participación en la observación y apoyo a la inclusión de otros niños y niñas en condiciones de riesgo o vulnerabilidad, que conjuntamente con la escuela regular e instancias correspondientes, se deberán abordar.

Cambio de Paradigma, el corazón del cambio.

Cada año, cada ciclo escolar, en cada nivel educativo, nuestros niños, niñas y jóvenes con necesidades educativas especiales asociados o no a discapacidad, enfrentan el rechazo, segregación, bullyng, negación de cupos, falta de atención, etc…

Afianzados en el paradigma de la Integración Educativa, se ha pensado que dichos niños y jóvenes sólo pueden ser atendidos en una escuela regular, si ésta cuenta con los servicios de educación especial, ello ha servido en parte para evitar que entren a las escuelas y para no atenderlos en las mismas. En 40 años de la Educación Especial en el estado de Quintana Roo, no hemos logrado avances suficientes en cuanto a la inclusión social y educativa de las Personas con Discapacidad. Basta ver en los reportes del INEGI, tanto a nivel estatal, como nacional, ¿cuántos de ellos terminan su educación básica? ¿cuántos su preparatoria? y ni se diga cuantos una educación universitaria, y luego, ¿cuántos de ellos trabajan?

En la práctica, sabemos que no se están obteniendo los resultados necesarios que garanticen el acceso, la atención, permanencia e inclusión plena de estos niños y jóvenes, no sólo en el ámbito educativo, sino en la sociedad en general.

He visto niños y jóvenes que les son negadas las opciones educativas, y que lamentablemente se quedan sin estudiar, he visto adultos que a pesar de la preparación que pudieran tener, les son negadas las oportunidades de trabajo o les ofrecen trabajos, que si bien no son denigrantes, no les permiten aprovechar su potencial. Persisten los prejuicios hacia las Personas con Discapacidad, hay aún, una gran carencia en la adecuación de los elementos arquitectónicos que les permita una mayor accesibilidad, ayudas técnicas, asistencia social, medios, materiales y un gran etcétera…

Necesitamos cambiar el paradigma de la Integración Educativa a la Educación Inclusiva. En el cambio de paradigma, se encuentra el corazón del cambio y éste debe darse, debe nacer con toda su fuerza, desde dentro de las escuelas, desde dentro de las oficinas, de los edificios, del corazón mismo de cada uno de los y las docentes, de la sociedad… para empezar a encontrar soluciones y trabajar en pos del éxito educativo de todos y cada uno de los alumnos, independientemente de sus condiciones.

Si la educación que se imparte dentro de cada centro educativo, en cada uno de los niveles de la educación, adopta un enfoque inclusivo, se genera una mayor posibilidad para la inclusión, no sólo de los niños y niñas con necesidades educativas especiales asociados o no a discapacidad, sino de una diversidad de alumnos que muchas veces quedan fuera del acceso a la educación por cualquier otra causa o circunstancia.

Urge, que la educación que se promueva en todas las escuelas, en todos los niveles, sea la Educación Inclusiva, ello derivará, en una sociedad inclusiva en el mediano o largo plazo, por que la Educación tiene la capacidad de transformar a la sociedad. Pero requerimos del compromiso de todos, de trabajar en forma colaborativa, en equipo, en red, de integrar la cooperación hacia todos los niveles.

 Urge, hacer más, comprometerse más, hacer crecer la red de cooperación y colaboración, formar escuelas inclusivas, espacios inclusivos, empresas inclusivas; inclusión en todas las esferas de la vida: salud, educación, trabajo, deporte, autonomía, vida independiente, etc., en suma una sociedad inclusiva…

De lo contrario, al margen de todos los aspectos demagógicos, burocráticos, políticos, partidistas, etc., estaremos empeñando el futuro  de nuestros niños y jóvenes, de nuestra sociedad. Y ése futuro de niños y jóvenes, no está por venir como algo externo y ajeno a nosotros, al contrario, yace en las semillas de lo que sembramos en el presente, en lo que estamos haciendo Aquí y Ahora…

Cambiemos de paradigma: Educación Inclusiva, ¡Ahora!

Es responsabilidad tuya, es responsabilidad mía, es responsabilidad nuestra.

¡Es responsabilidad de todos!

 

Atentamente,

Mtro. René Medina B.

Asesor para la Calidad y la Educación Inclusiva.


[1] Citado en Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública Grupos Vulnerables [Actualización: 20 de abril de 2006] en www.diputados.gob.mx/cesop/

[2] Idem.

[3] Boletín Mexicano de derecho comparado. Aproximación a un estudio sobre vulnerabilidad y violencia familiar. María de Monserrat Pérez Contreras. Consultado 6 de enero de 2013. http://www.juridicas.unam.mx/publica/rev/boletin/cont/113/art/art9.htm

2 comentarios

  1. muy buen articulo maestro en tabasco estoy sufriendo un caso de discriminación por el hecho de que me hijo tiene hidrocefalia y sus médicos y terapeutas me indican que puede asistir a una escuela regular y la directora y educadora del jardín lo quieren mandar a una escuela especial directamente.

    • Hola Adri, buenas noches, gracias. Busque el apoyo de algún jardín de niños con USAER. Desafortunadamente, aunque es obligación del jardín atenderlo y buscar apoyo para la evaluación y posibles ajustes, no todos los jardines se muestran dispuestos a hacerlo. Pero debe haber alguno jardín cercano que cuente con USAER y no dudo que le brinden el apoyo. También puede acercarse a la Secretaría de Educación y preguntar por estos servicios. Saludos cordiales.

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